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Glorifiquemos a Dios

A.   Romanos 15:5,6, “Y que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz (con una boca) glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”.

 

“Tener el mismo sentir ” significa dirigir nuestros pensamientos, nuestra mente hacia una misma cosa. “Conforme a Cristo Jesús, para que unánimes”. Con un mismo ánimo, no solo juntos, sino con un mismo sentir y un mismo ánimo, glorifiquemos a Dios.
Dios conoce nuestras debilidades y nuestras fortalezas, es por eso, que por medio de Pablo nos muestra claramente como debemos comportarnos, para que la gloria sea realmente para Dios.
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Humillación y Exaltación de Cristo

Filipenses 2:1-18 – Reina-Valera 1960

1 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia,

2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.

3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Que hermoso ejemplo de Cristo Jesús, creo que no hay mucho para agregar, solo reflexionarlo una y otra vez.

El título dice humillación y exaltación. Él se humillo, se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz.

¿Estamos dispuestos nosotros a despojarnos de nuestros prejuicios, de nuestras carnalidades, para servir a Dios?

Recordemos que Dios está mirando nuestra actitud, y si nos humillamos Él nos exaltará.