TOP

¡ Feliz Navidad !

isaias9-6

TOP

EDWIN ABARCA nos hace reflexionar.

Amigo de inmundos y pecadores 

Hoy en día puedo observar a cristianos que se cuidan tanto que no quisieran “contaminarse” con alguien “inmundo” y es por eso que eso de no ser “amigo del mundo” (Esta amistad se refiere a que nos deleitemos en los pecados del mundo: los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida 1 JN.2.16) a este mundo lo toman literalmente. SAN.4.4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Ojo no estoy en contra de cuidarnos, de hecho todo buen cristiano debe hacerlo para no caer y deshonrar a Dios, sino más bien, lo que trato de decir es ¿por qué nos hemos aislado tanto de los “inmundos pecadores”? ¿Por qué al hacernos cristianos dejamos a los “inmundos pecadores” solos?

Después de ser criticado por los fariseos porque se juntaba con esa “clase tan baja de gente” Jesús les respondió y  lo dijo muy bien: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. MR. 2.17. Entonces porqué quitarles la cura a los enfermos (que no han conocido a Jesús como su Señor y Salvador)

Creo que si Jesús viniera otra vez como hombre, a muchos de nosotros nos exhortaría por habernos separado de los “inmundos e impíos” así como exhortaba a los fariseos, o bien nosotros juzgaríamos a Jesús por ser amigo de gente pecadora… Y es esa delgada línea que cruzamos llegando al legalismo de que alguien “Santo” como yo, no puedo juntarme con esa clase de personas (Yo solamente esperaría que sea un deseo honesto de querer agradar a Dios) y por eso nos separamos, pero si Dios está de nuestro lado y definitivamente tiene más poder que el diablo, porqué no ganármelos para Cristo. ¿Será que la convicción no me alcanza o qué aún me veré seducido y cederé a la tentación y caeré?

Yo aún tengo familia que no conoce a Jesús, amigos que no conocen a Jesús, compañeros y conocidos que no conocen a Jesús; todos ellos tienen muchas cosas en común: son mal hablados, borrachos, les gusta trasnochar, toman a broma las cosas de Dios, con perversiones sexuales, etc.; pero porqué debería de separarme de ellos si se supone que SOY LUZ (MT. 5.14-16) No digo que no me incomode muchas actitudes y acciones de ellos pero por amor a sus almas espero en Dios que pueda mostrarles su Amor y Dios los salve como un día lo hizo conmigo. Por esas actitudes cuántas veces habremos perdido oportunidades de oro con ellos para mostrarles el Amor de Dios y que ellos puedan conocer al gran Salvador.

1 JN.5.4-5 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 JN. 4.4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. FIL.2.15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. EDWI

Hoy en día puedo observar a cristianos que se cuidan tanto que no quisieran “contaminarse” con alguien “inmundo” y es por eso que eso de no ser “amigo del mundo” (Esta amistad se refiere a que nos deleitemos en los pecados del mundo: los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida 1 JN.2.16) a este mundo lo toman literalmente. SAN.4.4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Ojo no estoy en contra de cuidarnos, de hecho todo buen cristiano debe hacerlo para no caer y deshonrar a Dios, sino más bien, lo que trato de decir es ¿por qué nos hemos aislado tanto de los “inmundos pecadores”? ¿Por qué al hacernos cristianos dejamos a los “inmundos pecadores” solos?

Después de ser criticado por los fariseos porque se juntaba con esa “clase tan baja de gente” Jesús les respondió y  lo dijo muy bien: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. MR. 2.17. Entonces porqué quitarles la cura a los enfermos (que no han conocido a Jesús como su Señor y Salvador)

Creo que si Jesús viniera otra vez como hombre, a muchos de nosotros nos exhortaría por habernos separado de los “inmundos e impíos” así como exhortaba a los fariseos, o bien nosotros juzgaríamos a Jesús por ser amigo de gente pecadora… Y es esa delgada línea que cruzamos llegando al legalismo de que alguien “Santo” como yo, no puedo juntarme con esa clase de personas (Yo solamente esperaría que sea un deseo honesto de querer agradar a Dios) y por eso nos separamos, pero si Dios está de nuestro lado y definitivamente tiene más poder que el diablo, porqué no ganármelos para Cristo. ¿Será que la convicción no me alcanza o qué aún me veré seducido y cederé a la tentación y caeré?

Yo aún tengo familia que no conoce a Jesús, amigos que no conocen a Jesús, compañeros y conocidos que no conocen a Jesús; todos ellos tienen muchas cosas en común: son mal hablados, borrachos, les gusta trasnochar, toman a broma las cosas de Dios, con perversiones sexuales, etc.; pero porqué debería de separarme de ellos si se supone que SOY LUZ (MT. 5.14-16) No digo que no me incomode muchas actitudes y acciones de ellos pero por amor a sus almas espero en Dios que pueda mostrarles su Amor y Dios los salve como un día lo hizo conmigo. Por esas actitudes cuántas veces habremos perdido oportunidades de oro con ellos para mostrarles el Amor de Dios y que ellos puedan conocer al gran Salvador.

1 JN.5.4-5 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 JN. 4.4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. FIL.2.15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. EDWIN ABARCA